AFA, FIFA, Mundial 2019, Primera "A", Seleccion Argentina

Empezó el Mundial Femenino Francia 2019 y la selección bleu se impuso 4-0 sobre Corea del Sur por el Grupo A. Le Sommer, Renard -2- y Henry los goles para el 4-0 local.

Francia empezó a ganar el partido frente a Corea del Sur desde el himno. Frío hace cuando se va terminando esta tarde en París, el público no es frío. La Marseillaise –himno francés- se entonó por 45 mil almas que generaron un temblor ensordecedor en el ánimo de los presentes. Las locales se envalentonaron y las visitantes, bueno, exactamente lo contrario.

La selección bleu comenzó el encuentro yendo, por contexto y superioridad deportiva, al ataque de forma constante. Como la lluvia, otra vez. Cascarino, la wing por derecha francesa, fue un problema al que Corea del Sur nunca le pudo encontrar la respuesta. Si se cerraba, encontraba el pase entre líneas y le dejaba la banda a Amandine Henry. Si se abría, volaba sobre el césped del Parc des Princes  para ganar la cuerda.

Centro de Henry y definición de Le Sommer para el delirio de toda Francia. Las jugadoras del equipe de france reciben, tras el gol, el cariño de un público multitudinario ávido por vibrar con el fútbol desplegado durante la primera mitad. La defensora Mbock Bathy apoyó el peso de su cuerpo sobre la pierna izquierda, remató con la derecha elevada e hizo delirar nuevamente a París. El VAR, conducido por Mauro Vigliano, percibió algo que casi nadie en el estadio pudo observar. Ese pie izquierdo se encontraba un paso en offside y no hubo 2-0. Argentina empezó bien en el Mundial.

El segundo tramo de la primera mitad fue todo francés. Parecía que Corea del Sur tenía las armas para llevar adelante una remontada en el marcador pero nunca pudo gravitar en el arco de Sarah Bouhaddi. Por cierto, la guardameta francesa usa el número 16 en la camiseta al igual que Fabien Barthez en el Mundial 98. El Dato del día.

Wendie Renard, como si pudiese hacer copiar pegar en la vida, ganó dos veces de cabeza en el área surcoreana y coronó un comienzo de Mundial inmejorable para la defensora del Lyon y para la selección local en general. No hubo tiempo para sacar del medio tras el 3-0 y el encuentro fue al descanso y al reparo del frío que protagonizaba la noche recién entrada en París.

La segunda mitad invitaba a ver más las tribunas que el campo de juego. Francia fue siempre más que su rival. Rompía las líneas con facilidad, encontraba los caminos al gol y Amandine Henry puso el broche a una noche de ensueño. Un derechazo esquinado, la pelota en la red y el delirio de 45 mil almas que llenaron la casa francesa en un partido que marcará un hito en el fútbol femenino francés en cuanto a su selección se refiere.

La fiesta azul terminó como empezó. Los espectadores mancomunados con sus jugadoras. Los brazos abiertos, las palmas golpeando sobre la cabeza y el delirio de tribuna con campo de juego como durante los 90 minutos del encuentro. La vie en bleu. Francia tiene los argumentos para festejar exactamente en un mes. Las jugadoras, el juego, la fuerza mental, física, el apoyo de su público y el momentum exacto de la historia. No sería nada raro que La Marseillaise suene aún con más fuerza el próximo 7 de julio.

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