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Estados Unidos sabe qué hacer, cómo y cuando hacerlo. Rapinoe juega para ser la mejor del mundo en 2019 y Francia encontró su final en el mismo lugar dónde comenzó su Copa del Mundo.

Por Nico Valado desde París

Se siente una atmósfera diferente en el aire de París. Hoy, en el Parque de los Príncipes, hay clima de fiesta, de partido importante. Las calles están agolpadas de hinchas desde varias horas antes al comienzo del partido. Camisetas azules, blancas, rojas. Todas con nombre. Morgan, Le Sommer, Renard, Rapinoe, varias jugadoras estadounidenses y también Zidane. Es el local con las campeonas. Es el partido más importante de los 45 anteriores. Es, perdón por el lugar común, una final que se juega antes de tiempo.

Una final porque podía ser el fin de las aspiraciones de Francia en la Copa del Mundo organizada en su país. Les Bleues habían hecho, hasta aquí, una competencia perfecta incluso eliminando a Brasil en tiempo de descuento en Le Havre. Estados Unidos, por su parte, parece ser indetenible. Se sienten cómodas bajo el abucheo francés a la salida del campo de juego, saben que la mitad del estadio –además- está con ellas. Parecen transformar la adversidad en plataforma por más que hoy parezcan las malas de la película.

Cuatro minutos del primer tiempo. Las campeonas del mundo saben de la importancia de pegar primero en estas instancias. Rapinoe acomoda la pelota, se para con la mano en la cintura cómo si fuese la dueña de todo el fucking momento. Tira un centro busca pie tan cerrado que dejó fuera de acción a defensoras y a sus compañeras. Encontró red. 1-0 y ahora Francia con la obligación de transitar, frente a su gente, el camino de encontrarle las falencias a Estados Unidos. Una pregunta que pareciera no tener respueta.

Dos toques en el tambor. Aplauso. Primero bien espaciado, después más cercano. Tambor. Aplauso. Así durante algunos minutos hasta que todo el Parc Des Princes se llena de aplausos que empujan a una selección local en busca de un empate que no va a llegar. La última función del Estadio en esta Copa Mundial Femenina va a estar a la altura de lo que se está jugando en el campo de juego. 45.595 espectadores colmaron la noche parisina para ver el mejor partido la competencia.

Segundo tiempo. Francia arranca a todo ritmo encerrando a su rival que nunca duda. Estados Unidos sabe cómo jugar estos partidos de ganar o irse a casa. Sabe cómo sobrevivir aunque las condiciones sean completamente desfavorables. Público en contra, un equipo que ataca con mucha gente y la situación que quiere empezar a teñir la noche de azul. Sin embargo, Morgan ve un espacio dónde nadie más lo ve para que Heath llegue hasta al fondo, tire el centro y Rapinoe defina dentro del área para poner el 2-0.

Megan Rapinoe pelea sobre la banda izquierda. Retrocede para recuperar, toca de espalda y va a buscar al espacio libre. Define cuando tiene que definir y no falla. Lleva 5 goles en 4 partidos. Es la figura de este equipo superpoderoso que parece no claudicar nunca. Rapinoe está jugando para llevarse todos los premios en este torneo, el Balón de Oro y el The Best. La fucking ama.

Wendie Renard se levanta, cabecea y anota. La mejor jugadora francesa de este campeonato tiene su premio sobre el final cómo si de justicia poética se tratara. La defensora francesa empezó una remontada que nunca se terminaría de concretar. Francia se mostró impreciso sobre el final del partido y falló en momentos claves. En esos momentos dónde no hay que fallar. Dónde Estados Unidos no falla. Las campeonas del mundo estarán en Lyon para enfrentarse a Inglaterra en una semifinal entre los dos mejores equipos del mundo. Francia terminó su Mundial dónde lo empezó.

Los cuartos de final seguirán mañana con Holanda-Italia en Valenciennes y Suecia-Alemania en Rennes. La Copa del Mundo empieza a terminarse al mudarse a Lyon para encontrar su culminación el próximo 7 de julio. No sería aventurado decir que Rapinoe sabe el camino para llegar hasta el final.

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