Opinión: “La revolución del género llegó al fútbol”

20/01/2020 | AFA - Conmebol - FIFA - Futbol Femenino Profesional - futbol por la igualdad - Primera "A" - Villa San Carlos | Por 

por Adrián Helien, Médico Psiquiatra y Sexólogo.
Coordinador de  Atención de la Salud Trasngénero. Hospital Durand. Caba. Presidente del Capítulo de Sexología y Diversidad de la Asociación de Psiquiatras Argentinxs (APSA)

El mundo está cambiando, siempre. Pero si hay un lugar donde esa transformación es vertiginosa, es en los aspectos ligados al género. La verdadera revolución es la del género.

Si hacemos un resumen de lo más importante, podemos decir que culturalmente se planteaba que había solo dos formas de ser persona en el mundo: varón y mujer. Los mundos construidos a partir del dogma biologista y patriarcal del rosa y el celeste. Si nacías en un cuerpo biológico de varón tu identidad tenía que ser obligatoriamente masculina, y expresarte socialmente de la misma manera. Lo mismo sucedía en caso opuesto. Esto está cambiando y continúa en proceso de renovación. Los seres humanos podemos estar en el amplio espectro que va de un extremo a otro, en cualquier punto intermedio entre varón- mujer, y aun fuera de estas categorías. Podemos además estar de acuerdo con el sexo que nos asignaron al nacer (cisgénero) o estar en desacuerdo (transgénero). Siendo un aspecto humano perfectamente normal. La ciencia lo ha avalado y la ley argentina, pionera en el mundo le dio un sustento legal.

FOTO DANIEL JAYO/LA NACION

La revolución llegó al fútbol. ¿Porque no?

Mara Gómez es una mujer transgénero, porque así se define. No es un tema menor, ya que la identidad de género  según nuestra ley es la vivencia interna e individual del género tal como cada persona la siente, la cual puede corresponder o no con el sexo asignado al nacimiento (Artículo 2). Mara es mujer y la ley lo avala. Por lo tanto no respetar su identidad sería un delito. Desde el punto de los derechos humanos, la identidad de género es uno de los derechos humanos más básicos a los que podemos acceder. Esto incluye las expresiones sociales del género, que incluyen todas las formas y lugares que tenemos de vivir en sociedad. Jugar al fútbol no es una excepción. No se puede vivir fuera de la identidad y no sería digno.  

Por otro lado las narraciones y representaciones que conocemos de las personas trans están cargadas de enormes prejuicios. Ya que están construidas por personas que las excluyeron, las acallaron y las invisibilizaron. Los prejuicios a la hora del fútbol dicen que una mujer trans podría tener más fuerza que una cis. Lo cual no es una verdad universal. Las mujeres trans en general (no todas) para cambiar algunos aspectos corporales que no las representan pueden hacer tratamientos, llamados de reafirmación de género. En general estos tratamientos incluyen la administración de hormonas femeninas e incluso medicamentos para bajar la testosterona (hormona masculinizante). Lo cual va a disminuir la conformación muscular y la fuerza. No hay un solo modelo de cuerpo de varón, mujer o fuera del binario. Hoy hablamos de diversidad corporal donde diferentes cuerpos van a representar diferentes identidades.

No sabemos la situación específica de Mara, pero no vale la pena profundizar este razonamiento, ya que es a todas luces discriminador. Si medimos hormonas, tendríamos que medirlas a todxs las participantes. No solo a Mara. Por otro lado este argumento sigue siendo reduccionista ya que rebaja al fútbol a un juego de fuerza. Si esto fuera así no le hubiera ido nada bien a nuestro Lionel, cuyo apodo “la pulga” lo dice todo. Verlo jugar su magia ante jugadores que le llevan una supuesta ventaja física no disminuye su gran talento. El fútbol es mucho más que eso. Es habilidad física y mental, técnica, entrenamiento, táctica, juego en equipo y más…

Asistimos a cambios que tienen la intención de ir hacia una sociedad más inclusiva, justa y equitativa, aceptando la diversidad como un valor, para construir un mundo mejor para todxs.