AFA, Primera "A", San Lorenzo, Seleccion Argentina

Por Nico Valado

El micro sale de la terminal. Atrás queda Chaco, Córdoba, Santa Fé, Río Negro u Entre Ríos. Adelante está Buenos Aires. Adelante, el desarraigo en busca de un sueño que pareciera ser una utopía.

La historia se repite en muchas de las futbolistas que se van de sus casas. Dejan atrás kilómetros de ruta, dejan su barrio, su ciudad y con ello a sus familias. Ariana Álvarez, la arquera de 18 años, llegó a San Lorenzo de Almagro a principios de 2018. Hoy, en abril de 2019, es una de las beneficiarias de los primeros contratos profesionales de la historia del club y del fútbol femenino argentino. Álvarez, también, es una de las historias que se repiten entre las futbolistas.

La chaqueña, ahora, está parada detrás de Matías Lammens, Eliana Medina y Macarena Sanchez Jeanney en la conferencia de prensa dónde se anuncia la profesionalización de medio plantel de San Lorenzo de Almagro. “Es un privilegio ser un club pionero en materia de fútbol femenino” dice el mandamás cuervo. Eliana Medina, la capitana cordobesa de 32 años, señala durante la conferencia de prensa: “en el interior se pelea mucho por el fútbol femenino. Hay que ir de a poco y creo que se puede dar el mismo crecimiento”. Macarena Sanchez Jeanney, santafesina y refuerzo del plantel, remarca el crecimiento que se tiene que dar en las divisiones juveniles para el desarrollo de la disciplina a nivel país.

Llega la firma de los contratos que entrarán en vigencia el próximo 30 de junio. Los flashes de las cámaras suenan como chasquidos. En el aire se siente una emoción contenida. Se espera un aplauso que llegará –finalmente- cuando Eliana Medina levante la lapicera del papel. A sus 32 años, la jugadora firma su primer contrato ante la vista de casi un centenar de personas. Camarógrafos, fotógrafos, periodistas y empleados del club colmaron en la tarde del viernes 12 de abril la Sala de Prensa Osvaldo Soriano. Tan inédita la asistencia como la materialización de los contratos de las –ahora- futbolistas profesionales.

Las jugadoras, vestidas con la camiseta azulgrana, caminan por debajo de la platea y desembocan al campo de juego del Pedro Bidegain. La televisión hace notas en vivo, los medios digitales con los celulares en la mano y todavía sobrevive algún grabador para los medios radiales. Matías Lammens le dice a este medio que: “existe la intención que el fútbol femenino vuelva a jugar en el Estadio. Lo haremos en algún partido importante con entrada libre y gratuita para los socios del club”. Sindy Ramirez, delantera uruguaya, se alegra de lo que sucede en Argentina y espera se replique del otro lado del Río de la Plata.

Ariana Alvarez, quien a sus 17 años se fue de Chaco para jugar en San Lorenzo, está enfundada en la camiseta verde de arquera. Su vida cambió radicalmente cuando dejó atrás su familia en busca de un sueño. “Lloraba de la felicidad cuando me enteré, llegué hace un año para algo y han pasado muchas cosas. La convocatoria a la Selección, jugar en este Estadio y ahora firmar un contrato. Es un orgullo y es parte del esfuerzo que hago día a día. El esfuerzo de dejar mi familia atrás para venir a cumplir un sueño”.

En el mediodía del viernes las lágrimas aparecían de uno y otro lado del teléfono. Acá Alvarez hija, allá Alvarez padre. El desarraigo mutuo. La guardameta azulgrana dice que es una locura estar por firmar un contrato profesional como futbolista. Cuando partió de su ciudad natal no estaba en los planes. Era una utopía. Ahora hay contrato y habrá un primer sueldo que destinar. Ariana Alvarez tiene claro adónde irán los primeros pesos. “Mi primer sueldo va a ser para mandarle a mi Papá y a mi hermanito”. Aquellos que acompañan a la distancia un sueño. Los que se vuelven más lejanos a medida que los micros parten de las terminales.

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